Impacto en el medio ambiente

qqbb nace en respuesta a la generación de basura a partir de ropa y otros artículos de bebé que pueden tener una segunda vida útil.

Específicamente en el caso de la ropa, la industria textil es responsable del 10% de las emisiones de carbono globales, produce alrededor del 20% de las aguas residuales mundiales (UNECE) y consume más energía que la industria de la aviación y el transporte marítimo juntas (ONU).

En términos de producción, esta industria usa anualmente unos 93.000 millones de metros cúbicos de agua, suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas; y alrededor de medio millón de toneladas de microfibra, que equivale a tres millones de barriles de petróleo (ONU).

En términos monetarios, se estima que las pérdidas al desechar ropa que podría seguir siendo utilizada superan los US $460.000 millones anuales. Menos del 1% del material usado para producir ropa se recicla en ropa nueva y, lo poco que es reutilizado, se ocupa para producir productos de menor calidad, como paños o rellenos de colchones. Ello representa una pérdida de más de US $100.000 millones en materiales cada año (Ellen MacArthur Foundation).

La realidad chilena no dista de la internacional. Según el estudio “El mercado de la confección textil y el calzado en Chile” (ICEX), a pesar del tamaño de nuestra población, somos el país que más indumentaria consume en la región, con un promedio anual de 50 prendas nuevas y casi 6 pares de zapatos por habitante.

Si bien no existen cifras respecto a cuántos residuos textiles producen los chilenos, el Ministerio del Medio Ambiente ha determinado que cada ciudadano produce 1,1 kilogramos de basura al día. Dada la similitud del comportamiento de consumo de ropa de los chilenos respecto a los mercados desarrollados, se podría inferir que, de los 401,5 kilogramos de basura que produce cada persona al año, alrededor del 7% corresponde a desechos textiles (BNC).

Lo anterior es relevante no solo por los niveles de contaminación de la industria textil, sino también porque los mecanismos asociados a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor no tipifican este tipo de desechos. En ese sentido, la reventa es la forma más ecológica de deshacerse de la ropa que ya no se utiliza, ya que dar una segunda vida a una prenda reduce las emisiones de dióxido de carbono en el 79% (tredUp).